Mostrando entradas con la etiqueta celta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta celta. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de octubre de 2012

Gaoithe: ritmos irlandeses y pasión chilena


Por Laura Ospina, promotora de cultura celta en Bogotá 
sukupolvi@hotmail.com

Al ritmo de jigs y reels, esta agrupación de danza irlandesa se ha trazado un camino marcado por la constancia, la fraternidad y la autocrítica. En la voz de Nadine Faure, co-fundadora de este colectivo artístico, escucharemos su historia.




N: “Chile es un país que destina muy poco dinero al desarrollo de la cultura. El panorama para artistas e intelectuales es muy triste. Los bailarines no escapan de eso. Los libros son carísimos, hay pocas becas y están destinadas sólo a áreas que los gobiernos de turno les interesa fomentar.”

Nadine, como licenciada en Filosofía, lamenta el hecho de que las políticas de educación pública en Chile no tienen continuidad, sino sólo las que tienden a la privatización.

L: “Cómo aprendiste a bailar danza irlandesa?’’

N: “Tuve la suerte de ir a vacacionar a la Patagonia chilena cuando tenía 12 años. Fui a cenar a un hotel donde estaban viendo Lord of the Dance y me pareció que era el baile más maravilloso de todos [dice entre risas], así que una vez que volví a Santiago me puse a buscar si eso se enseñaba en Chile y afortunadamente sí, no llevaban mucho tiempo, me parece que ahora se cumplen un poco más de 10 años…’’

Frances Doonan, bailarina y flautista inglesa de The Doonan Family Band, era en ese entonces profesora de la Escuela de Danzas Internacionales de Sandra Claren. Nadine siguió tomando clases con Sandra y luego un maestro norteamericano. En 2004, conoció a Rodrigo Cabrera, su actual pareja de baile. Junto con él y otros amigos, decidieron iniciar un proyecto independiente y autodidacta.

N: “Ese grupo se llamaba Berserk, nos gustaba mucho, pero lamentablemente no prosperó y el grupo se desintegró en 2006. Ese año, conocí a Cristian Soto quien fuera mi pareja de baile hasta el año 2009, año en el que él se fue va a vivir a Buenos Aires. Con él hicimos Tracatatap, un dúo de danza irlandesa fusión y nos fue muy bien. Era una mezcla de danza irlandesa, tap, tango y jazz que funcionaba a la perfección. Incluso hoy en día nos siguen buscando. Yo trato de explicarles que hay una cordillera entera que nos separa [añade entre risas].Cuando él se fue para Buenos Aires, yo volví a bailar con Rodrigo, en una propuesta de danza irlandesa tradicional y contemporánea. Fue ahí cuando empezamos a soñar con la idea de tener un grupo. Como ambos éramos estudiantes de la Universidad de Chile (Rodrigo estudió fisica y matemática y yo filosofía), decidimos hacer un taller gratuito para los estudiantes de ‘la Chile’”.

Durante el 2009, la agrupación tuvo una formación intensiva de parte de Tilly Philbrick, bailarina norteamericana y competidora internacional. Al año siguiente, Gaoithe nació con el sueño de formar nuevos bailarines con un taller dirigido por ellos mismos, donde no hubiese limitantes de ningún tipo, donde todos fueran bienvenidos.



L: Cómo fue la acogida?

N: “Cada año llega muchísima gente. Armamos un taller básico y los mejores de ese taller pasan al nivel intermedio.

Hay años en que llega gente con grandes capacidades y otros años en los que no llega nadie. Estudiantes de pedagogía, de literatura, de artes, de diseño, de psicología, de biotecnología, de filosofía, de matemática y  física se unen alrededor de la danza irlandesa.

L: “Cuántos son este año?”

N: “En el grupo somos 10, en el taller básico hay muchas personas más, pero son inconstantes así que yo no veo muchas posibilidades de que puedan subir al intermedio… yo asumo que seguiremos siendo 10. Somos muy amigos, nos queremos mucho. Hemos generado un grupo precioso de gente que disfruta mucho lo que hace”.

Nadine tiene 23 años de edad y baila con Rodrigo desde los 15, “él es 11 años mayor que yo, es como mi hermano grande”, añade.

Tanto para Nadine como Rodrigo, quererse mucho fuera del escenario es fundamental para tener buen feeling en el momento del show. Así pues, fuera de escena, los integrantes de Gaoithe intercambian regalos y se reúnen a cocinar, entre otras cosas.

Casi todos los integrantes ya se graduaron de pregrado o están en proceso de salir. Rodrigo ha estudiado 3 carreras universitarias, otros están estudiando postgrados pero también hay quienes están ahora empezando. La mayoría de los miembros tienen en promedio 23-24 años y aunque todos tienen fisionomías, alturas y contexturas muy distintas, Nadine siente que el grupo funciona bien.

Además de Rodrigo y Nadine, el grupo  cuenta con la participación de Lorena Alarcón, Javier Barrera, Paz Belmar, Daniela Bustos, Silvia Cantellano, Katherine García, María Fernanda Pérez y Evelyn Soto.
L: ¿Quién les enseña?
N: “Desde que nos salimos de la escuela de Sandra Claren, Rodrigo y yo somos autodidactas, compramos instructivos por internet o los descargamos y pues él y yo hacemos las clases. Hemos tomado clases con profesores, Tilly o el ESDI. Las coreografías las hacemos todos, todo quien tenga una idea puede desarrolllarla y someterla a crítica. En eso Lorena, una de las chicas es muy creativa”.

L: Wow que pilera!

N: ¿pilera?

L: jejeje si, pilera significa eficiencia, creatividad, genialidad

N: jajaja nunca lo había escuchado

L: es una colombianada jiji

N: Yo llevo siendo autodidacta desde el 2004 y creo que me ha dado buenos resultados...hay que ser constante y para serlo, hay que disfrutar de bailar, supongo.

L: En alguna ocasión, has contado con el apoyo de la embajada de Irlanda en tu país?

N: No, nunca, pero es porque no lo hemos solicitado nunca, así que sería injusto culparlos de algo. Todo bien por ese lado.

L: ¿En qué lugares se han presentado?

N: Nos hemos presentado en fiestas de san patricio, en matrimonios, en ferias medievales, en festivales de la juventud. Ahora en noviembre nos presentaremos en el cuarto encuentro celta del Estadio Español.

L: ¿Qué expectativas tienes para el 2013 con el grupo?

N: Nuestros planes para el futuro son en primer lugar seguir aprendiendo y empezar a postular a algunos fondos públicos, con la esperanza de poder financiar nuestro trabajo. Nosotros no recibimos plata por las clases, así que la mayoría del tiempo todos los gastos los cubrimos nosotros mismos de nuestro bolsillo. Nos gustaría tener más dinero sin traicionar el hecho de que nuestro taller es un taller gratuito.

domingo, 27 de mayo de 2012

Una copa con Liz Knowles

Por Laura Ospina, promotora de cultura celta en Bogotá sukupolvi@hotmail.com 

“Cuéntame, tengo mucha curiosidad”, dice Liz a Felipe. Una frase increíble que no esperaba de una celebridad como ella: somos nosotros quienes tenemos una tremenda ansiedad por saberlo todo sobre ella y su música, una destacada arreglista de música irlandesa, compositora, fiddler, guerrera, talentosa y norteamericana.

¿Qué es tan valioso o increíble para ella de la movida celta en Bogotá? me preguntaba una y otra vez. “Tocamos en la calle, tocamos en pubs, hacemos reuniones…”decía Felipe. “Donde aprenden a tocar? ¿Quien les ensena?” pregunta Liz abriendo sus enormes ojos azules. “Hay gente que sabe un poco y nos ensena, otros aprenden muy por su cuenta con partituras y escuchando grabaciones, pero debo decir en mi caso persona que en la mayor parte de mi proceso Youtube ha sido mi maestro” dije.

Como siempre, el colombiano sin cuchara de plata debe arreglárselas con lo que tenga para ganarse las cosas y sobre todo si las cosas nadie las ha hecho jamás en este lugar. Para un músico, ganarse los espacios, el aprecio del público, tocar esas fibras sensibles es una labor de prudencia, persistencia, precisión, pasión, respeto, tocar en el perfecto lugar, en el momento adecuado frente a un auditorio que potencialmente puede conmoverse con ella es un reto enorme para cada individuo y agrupación. No es fácil en un país donde es tan difícil abrirse a otros pensamientos, culturas y músicas.

 En el caso de la música llamada celta, todo es aun más complejo. Hay que escuchar muy bien y sentir cada detalle para dejarse tocar por ese ‘feeling’ tan particular de los instrumentistas irlandeses, escoceses, canadienses y norteamericanos que tocan la música que más nos interesa dentro de los tipos de música celta que hay. En Colombia no existen todos los instrumentos que se requieren para hacerla, ni partituras y escasamente la música en compactos….

Quizá simplemente somos un puñado de voluntariosos que hace intentos por coquetear con la música. En mi caso particular, Youtube ha sido fuente de mi felicidad, porque me hace sentir más cerca de todos los que comparten esa excéntrica pasión por esa música que nació a 5.800 kilómetros de distancia. “Creo que una vez que los músicos tienen el feeling en su interior, los videos sirven para pulir esas cuestiones técnicas. Mirar con atención y descubrir en qué consisten los rolls y todas esas cositas que le dan encanto a la música celta” señala Liz.

Ella ha tocado en varias agrupaciones y proyectos de música irlandesa. Tocó con Riverdance como solista y en agrupaciones como New York Pop, Cincinnati Pops, Cherish the Ladies, String Sisters y en el ensamble Celtic Legends, razón por la cual visita Colombia. Todos los irlandeses que están en la mesa con nosotros han bebido ya más de 3 pintas de cerveza oscura, pero la tierna Liz lleva un poco más de media hora con una copa de vino blanco. ‘¿No te gusta la cerveza, Liz?’ pregunté. ‘No para nada. Prefiero las bebidas suaves, como las que te tomas tú’ dice mientras esboza una sonrisa. Y es que cada vez que pedí alguna bebida esa noche, Liz quería saber de qué se trataba. Así fue con el irish rose que pedí y el smoothie de fresa, a diferencia de todos los demás. David, Kieran, Cathall, Eammon y los demás pedían cada tanto una Guinness y varias Coronas; Felipe tenía un frasco lleno de whisky y Daniela bebía sorbitos de Chapinero.

Me preocupaba embriagarme y perder la noción de las cosas, de cierta forma era mi responsabilidad que los bailarines y músicos extranjeros llegaran sanos y salvos a su hotel. Estaba muy embriagada por la novedad de esa inesperada visita a nuestro país ¡¡¡ después de anhelarlo 12 años de mi vida, al fin pude ver un ejercito de hadas bailando con total destreza y armonía al compás de unos músicos de primerísima calidad!!! Desde ese dia en que vi en TV nacional a Jean Butler, Colin Dunne y a todo el grupo de bailarines de Riverdance haciendo irish dancing con tanto fuego y pasión, sentí que era algo que debía ver antes de morir. Ahora que estoy a la mesa, bebiendo y escuchando todo lo que Celtic Legends tiene que decir sobre su maravilloso arte.

Para que la noche siguiera un curso favorable con al menos una persona sobria, era conveniente ver el lado amable y sin licor de la carta del Irish Pub: bebidas para una barbie recatada, frutales, muy rosadas e inofensivas. ‘El paisaje de los alrededores de Bogotá es tan verde y hermoso’ menciona Liz entre suspiros. La sabana de Bogotá y las imponentes montanas de la cordillera central de los Andes le recuerda a Liz la bella tierra de Irlanda, tan verde, tan nublada y variable. Como todo viajero, Liz no puede evitar maravillarse con las pocas cosas que ha podido ver en los últimos 3 días pisando la tierra de altiplano cundiboyacense: la variedad étnica de los habitantes, el viaje por teleférico a Monserrate, el cielo azul veteado de grises, la calidez de la emotiva audiencia que la saludó al salir del escenario y aplaudía en cada número del show con efusividad.

‘¿Has probado algún plato típico de Bogotá?’ pregunté. Liz estaba hasta el copete de la pechuga a la plancha con ensalada, pero por cuestiones de tiempo tuvo que adaptarse y comer lo que más se le pareciera a su dieta habitual. Hice una breve descripción de nuestra mundialmente famosa ‘Sopa de Ajiaco’ y sus ojos destellaron una lucecita de curiosidad. ‘Me voy a Medellín el sábado, espero poder probar el ajiaco mañana viernes al mediodía’ dijo. ‘En Medellín podrás probar la bandeja paisa, claro que en tu caso tendrás que sacar el chorizo y el chicharrón’ le dije a modo de broma. Adora el arroz y los fríjoles, así que tiene chance de tener una buena experiencia culinaria en el valle de Aburrá.

Para Liz es curioso que una música popular, de vivencias bucólicas, peleas en las cantinas y romances de una noche adquiera un matiz de alta cultura para audiencias bogotanas que viajan al exterior, leen mucho más que clásicos de la literatura y frecuentan círculos universitarios.

 “¿A qué se debe esa relación de la música irlandesa, los duendes y las hadas?” me preguntó. Quizá la conexión de la audiencia en Bogotá con esta música está condicionada por las películas animadas y épicas de Hollywood. Vemos retratos de héroes y heroínas emparentadas con cosmogonías de los antiguos pobladores del norte de Europa, en historias extraordinarias y asociamos la música con la pasión, el fuego, la magia y la fantasía.

“¿Crees en las hadas?” Felipe le pregunta. “Para nada” dice Liz -“Verás, yo soy estadounidense y mi familia no tiene ascendencia irlandesa, por lo tanto no estoy emparentada con los 'cuentos de hadas' por cuestiones de herencia. Sin embargo, siento dentro de mí la magia que contiene esta música y puedo comprender qué es lo que los animó a tocarla”.

Para quienes aun no conocen la música de Liz, visiten su página http://www.lizknowles.com